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GR-1 Sendero Histórico
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Los senderos de Gran Recorrido están señalizados mediante unas marcas características consistentes en una raya blanca sobre otra roja y que se suelen pintar sobre troncos de árboles, piedras o muros o sobre soportes específicos. Existen diversas variantes de estas marcas para indicar continuidad, cambio de dirección o dirección equivocada.

En los senderos de Pequeño Recorrido (PR), estas señales pasan a ser de color blanco y amarillo, y en los Senderos Locales (SL), blanco y verde, aunque todas ellas guardan la misma forma en los símbolos

Actualmente, están señalizadas las comunidades autónomas de Cataluña, Aragón, Euskadi, La Rioja y recientemente, Castilla y León. Falta por confirmar el tramo de Cantabria y Galicia.

Señalística del GR-1

 

1 Material: El material básico para diseñar una ruta es el mapa topográfico. De hecho es posible trazar el recorrido de una excursión sin ninguna otra información ya que sabiendo interpretar el mapa se puede uno hacer una idea (aunque poco precisa) del nivel de dificultad de la marcha por el desnivel acumulado de los caminos, las pendientes que hay que salvar, el tipo de caminos y la distancia que hay que recorrer. Esta información a veces no es suficiente, por ejemplo, si vemos en el mapa un camino que atraviesa un terreno poblado por monte bajo, nos podemos encontrar un buen camino que nos proporcione una aromática travesía por el lugar, pero también podemos encontrarnos con que el camino esté en desuso y se encuentre invadido por los matorrales o que incluso haya desaparecido en algunos tramos, esto se convertiría en un contratiempo pues, sin camino por el monte bajo, emplearíamos varias horas en recorrer pocos kilómetros. También nos puede suceder que nos encontremos una verja de una finca privada que no aparece como tal en el mapa y no podamos seguir la ruta diseñada. Por esto y otros motivos toda información adicional es valiosa y ésta información adicional la obtendremos de forma muy heterogénea: mapas de ediciones excursionistas (que ponen más hincapié en los caminos), guías de excursiones, artículos de revistas, horarios de transportes, información de internet y, por supuesto, testimonios de otras personas.

2) Consultas: Para hacer las excursiones y conocer mejor el lugar visitado lo mejor es consultar tres veces: antes, durante y después de la excursión. Antes hay que consultar para la planificación, durante la excursión hay que hacerlo sobre el mapa y después hay que consultar sobre lo que durante la marcha nos ha llamado la atención y no aparecía (o hemos pasado por alto) en la información de la que previamente disponíamos.

3) De una ruta surge otra: Es sabido que la misma ruta puede ofrecernos aspectos muy diferentes según la época del año, por eso es conveniente visitar el mismo lugar en distintas fechas. Lo que aquí recomendamos es que al repetir rutas, siempre que sea posible, no se repita el recorrido de forma idéntica a la anterior, sino que se le incluya alguna variante. Para hacerlo nos puede ayudar el consejo anterior así como tomar notas sobre el terreno de las bifurcaciones de caminos que hemos encontrado durante el trayecto. Siguiendo esta pauta repetidas veces acabaremos conociendo mejor el lugar que repitiendo varias veces la excursión por la misma ruta.

4) Caminos a elegir: Aunque en la leyenda de los mapas aparezcan con clasificaciones como caminos de herradura, sendas, vías pecuarias, pistas forestales, etc..., esto nos dice poco sobre su nivel de dificultad. Incluso los GR, que están trazados con la intención de ser accesibles para la gran mayoría de la gente, tienen algunas variantes para los que se requiere más nivel de preparación. En principio, para nuestro propósito nos sirve todo tipo de caminos, incluso en ocasiones tendremos que realizar algún tramo sin camino alguno, esto último debe evitarse salvo que no tengamos más remedio que hacerlo. Las carreteras son el peor camino para los senderistas. Para todo lo que no sean paseos urbanos debemos evitar el asfalto salvo que no exista ninguna otra posibilidad. Si es así se recomienda utilizar la carretera solo en trayectos cortos y buscando todo el tiempo que permanezcamos en ella cualquier forma de evitarla saliendo del asfalto lo antes posible. Recordemos mientras andamos por la carretera (por la izquierda, naturalmente), y sobre todo si ésta carece de arcén, que las señales de tráfico que limitan la velocidad para algunos conductores no son más que unos círculos rojos con un número en el centro que de forma ornamental instala la Dirección General de Tráfico antes de cada curva.

5) Alojamientos: Nos referimos a los que hay en el camino, no en zonas pobladas, es decir, mayormente a los refugios que hay que tener en cuenta a la hora de diseñar un recorrido de dos o más días. El que aparezcan en el mapa no nos dice nada de su capacidad ni de su estado. Para esto tendremos que buscar la información actualizada en las correspondientes federaciones, en guías y por internet. Para el caso de los refugios vigilados siempre tendremos un teléfono para preguntar y, en su caso, reservar una pernocta. En el caso de que sea un refugio no vigilado nos es más difícil encontrar información pudiendo encontrarnos la sorpresa de encontrarlo en ruinas. En este último caso y aunque el derecho a acampar está muy limitado, como está permitido en un radio de 100 metros alrededor del refugio en caso de que este esté ocupado, podemos interpretar que también lo está en caso de que el refugio sea inhabitable. Recordemos también que este tipo de acampadas es solo para las pernoctas. También podemos usar para las pernoctas instalaciones ganaderas en desuso y otro tipo de chozas y cabañas.

6) Escoger objetivos: Esto es en lo que consiste principalmente el arte de diseñar las rutas. Se trata de cómo combinar los lugares que hemos decidido visitar dentro de un mismo recorrido. Es recomendable no pretender abarcar demasiados objetivos en un mismo recorrido, sobre todo si la excursión es entre dos localidades y tenemos un horario que cumplir. Asimismo se recomienda flexibilidad en los trazados, marcando objetivos adicionales y opcionales por si el tiempo nos permite alargar la marcha. Dicho de otra forma: hay que calcular el tiempo siempre por exceso pensando posibles tramos adicionales si éste nos sobra. En el caso de que nuestro punto de origen sea el mismo que de destino es mejor procurar, siempre que sea posible, que el camino de regreso no sea desandar el camino andado. Para este caso ponemos un ejemplo: si nos interesa recorrer una vía verde que discurre por la falda de unas montañas, subir primero a las montañas para después descender a la vía verde por donde regresaremos al punto de origen. Generalizando este consejo: en las excursiones circulares escoger siempre el camino de regreso más cómodo que el de ida.

7) Aprender de nuestros errores: Extraviarnos es lo que nunca nos debe suceder, pero llegado el caso, una vez salidos del apuro debemos hacer lo posible por averiguar por qué nos ha sucedido. A veces, delante del mapa y comprobando el último punto donde estábamos orientados (o creíamos estarlo) y el primer punto donde recuperamos la orientación, reconstruir el camino recorrido se convierte en un rompecabezas. Para resolverlo debemos hacer ejercicios de memoria intentando recordar todos los lugares que hemos visto y tratar de localizarlos en el mapa. Es posible que las imágenes de los lugares donde nos hemos perdido permanezcan en nuestra memoria más que de los que vimos por un camino sin pierde, puesto que durante el tiempo de extravío todos nuestros sentidos han trabajado con intensidad buscando cualquier referencia para la orientación, incluso es posible que encontremos algún lugar, desconocido para nosotros, donde decidamos volver en otra excursión. Si conseguimos resolver el enigma, esto nos enseñará mucho para futuras excursiones: no hay bien que por mal no venga.

Fuente: andarines.com

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